lunes, 8 de febrero de 2010

Aporte de Liliana Correa para compañeros de Práctica Educativa I y II

Traduce Víctor Sánchez del Olmo.

Gracias a Moris Polanco. Universidad Francisco Mallorquín. Guatemala


56 REGLAS DE ORO PARA IMPARTIR CLASES.

Herbert C. Friedman.
Fifty-six laws of good teaching, Journal of Chemical Education, May 1990.

1 - 5
• Elige un buen libro de texto, pero no lo sigas en clase.
• Organiza lo que vas a explicar, pero no seas esclavo de ese orden.
• Revive siempre tu materia; de esa forma, siempre será actual, grata y espontánea.
• Que tus clases sean espontáneas, pero no improvises conocimientos.
• Comienza y termina siempre puntualmente.
6 - 10
• Empieza cada clase con un esquema; la falta de vocabulario perjudica menos a un alumno que el no saber lo que le aguarda.
• Nunca esperes que tus alumnos aprendan o entiendan algo que tú no aprendiste o comprendiste.
• Nunca des una clase sin que tus conocimientos superen ampliamente el contenido de ella.
• No pienses que la atención en los detalles compensará la falta de perspectiva.
• Nunca abrumes a un alumno con una exhibición de tu erudición; los alumnos están menos interesados en lo que tú sabes que en lo que pueden aprender.

11 - 15
• No te enorgullezcas de saber más que tus alumnos: ellos no eligieron nacer después que tú.
• Admite tu ignorancia, pero sabiendo distinguir la tuya de la de los demás.
• Nunca iguales la ignorancia o falta de conocimientos de tus alumnos con la estupidez.
• No te aprendas de memoria tu clase, simplemente comprende la materia.
• No des clases leyendo tus notas, salvo los números o datos que no puedas recordar.

16 - 20
• Relaciona las clases con los acontecimientos y ejemplos que proporciona la actualidad.
• Ten esquemas o notas a mano, pero no las uses; un buen actor no necesita apuntador.
• Evita las diapositivas: mejor equivocarse siendo espontáneo que no cometer errores siendo aburrido. Además fomentan el absentismo.
• Evita la exposición monótona: el interés de los alumnos debe dirigirse a la materia, no a tu voz.
• Emplea una velocidad de exposición adecuada: las sentencias tipo oráculo producen aburrimiento y la verborrea, confusión.

21 - 25
• No supongas que la utilización de una palabra o idea una sola vez hace que los alumnos la asimilen: las llamadas a su inteligencia requieren conceptos, no amenazas ni intimidaciones.
• Evita repetir las mismas clases. Si lo haces, mírales para saber si te siguen.
• Contesta las preguntas lo mejor que puedas. La pregunta rara vez procede de un sujeto, y no es una interrupción, sino un desafío para canalizar la respuesta hacia la materia que queda.
• La diferencia entre dar clases y actuar radica en quién va primero, si el tema o las palabras.
• Utiliza cuestionarios de exámenes como parte importante de la enseñanza; los alumnos abordan la materia basándose en el tipo de preguntas que se les ofrecen.
26 - 30
• Supón siempre que estás impartiendo tu clase porque lo que desean los alumnos es aprender y no aprobar los exámenes.
• Nunca preguntes en un examen lo que no les pediste que aprendieran durante las clases.
• Nunca digas a tus alumnos que sean responsables y que aprendan un tema: la responsabilidad con respecto al aprendizaje es un deber de los demás y no de uno mismo. El límite entre la obediencia y la autoestima es ciertamente estrecho, pero claro.
• Ser competente es algo que debe preceder siempre a ser popular.
• Alaba al alumno por sus logros, no lo condenes por sus fallos.

31 - 35
• Nunca digas un chiste por decir, sino sólo al servicio de lo que estás enseñando.
• Jamás te rías de tus alumnos, ríe con ellos.
• Nunca te burles de tus alumnos, salvo que quieras que se burlen de ti.
• Toma siempre tan en serio a tus alumnos como quieras que ellos te tomen a ti.
• No seas demasiado serio dando clase: piensa lo enormemente divertido que es el que tus alumnos estén interesados en lo que les están explicando.

36 - 40
• Nunca pierdas el control delante de tu clase. Tus alumnos no están interesados en tus emociones privadas.
• Trata a tus alumnos con respeto y educación porque no lo confundirán con blandura. Recomendable el uso de la tercera persona y el usted cuando se dirige al alumno.
• No confundas la familiaridad por parte del alumnado con falta de respeto, ni el desacuerdo personal con antipatía personal.
• Mira a los alumnos cuando les des clase; el techo y el suelo no están interesados en lo que explicas, ni tampoco el encerado.
• No supongas nunca que tu asignatura es la única.

41 - 45
• No supongas nunca que un alumno que se duerme en clase está aburrido o carece de interés por tu asignatura. Tal vez se paso toda la noche estudiando otra materia.
• No empieces rápido y termines lento: eso demuestra que se te acabó la materia.
• No empieces lentamente y termines lentamente: lo único que conseguirás será dejar exhaustos a tus alumnos.
• Cada asignatura tiene su propio lenguaje: el buen profesor es aquel que enseña siempre lenguaje, y no simplemente palabras.
• No supongas nunca que el que los alumnos se queden sumidos en el silencio significa que lo han comprendido absolutamente todo; quizá lo que sucede es que se sienten confusos.

46 - 50
• Nunca olvides reforzar un término o concepto escribiéndolo en la pizarra y repitiéndolo para que el alumno tenga la oportunidad de anotarlo, pero jamás, jamás, repitas cada frase: el resultado de esa repetición al pie de la letra es dar la mitad de la clase en el mismo tiempo.
• No confundas dar clase con dictar: lo primero es un proceso creativo recibido y elaborado activamente por el alumno y lo segundo, un ejercicio mecánico anotado pasivamente para tratar de comprenderlo más adelante.
• Nunca seas tan simple como para caer en la trivialidad, ni tan complicado como para ser oscuro: una clase clara e inteligible no tiene por qué ser simple, ni una profunda, ininteligible.
• Actúa con la convicción mediante gestos y tonos de voz de que lo que enseñas tiene importancia, aunque no seas capaz de demostrarlo.
• Termina tu clase exhausto y radiante; sin esos sentimientos, tu clase no fue soberbia.

51 - 56
• La inteligencia se mide más por la calidad que por la cantidad de aprendizaje.
• No esperes una capacidad infinita de aprendizaje por parte de tus alumnos: la saturación de la mente viene limitada más por la fisiología que por la inteligencia. (La inteligencia es la capacidad de lograr el máximo aprovechamiento dentro de las limitaciones fisiológicas o condicionantes de la mente.)
• No te mofes de la originalidad brotada de la ignorancia.
• El máximo desafío de la enseñanza es retener el entusiasmo del alumnado pese a sus crecientes conocimientos. Un buen profesor fomenta la creatividad y el pensamiento en vez de la información.
• Los profesores no dan notas; los alumnos las ganan.
• No confundas enseñar bien con examinar bien o con calificar bien. Dar una clase es una cosa y examinar y calificar, otras; un buen profesor debe dominar las tres.

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!Muchos éxitos!

Liliana Correa (docente practicante II)

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